Guía básica I: ¿Que mochila comprar?

¡¡Bienvenidos a todos a esta primera guía!!

Este es uno de los primeros dilemas a los que se encuentran los nuevos scouts o sus familias ya que, si no conoces un poco del mundo del senderismo, puede convertirse en un pequeño quebradero de cabeza. Pero tranquilos, para eso estamos aquí.

Tanto si eres nuevo en esto o tienes una mochila del año catapum, atentos a las siguientes líneas:

Mochila lista para ir de campa

Recomendamos que compréis, si no tenéis, una mochila/macuto de al menos 65 litros aproximadamente, ya que es lo mejor de cara a los campamentos largos, pues es mejor que llevar varias mochilas encima. De cara a salidas más cortas podemos usar mochilas de menor capacidad, como salidas de un día (con o sin pernocta).

En todo caso es esencial que la mochila se ajuste bien y de forma ergonómica al usuario, ya que en caso contrario se encontrarán con dolores de espalda para nada deseados. Así que es muy importante que el niño o niña que va a utilizar esa mochila vaya con vosotros a comprarla y se pruebe varias, como cuando compramos unos zapatos.

Ergonomía y comodidad de las mochilas

En el mundo de las mochilas de viaje, de trekking o de montaña como suelen conocerse este tipo de mochilas, podemos encontrarnos con un montón de características varias como son, el tipo de acolchado, si son ajustables, tallas fijos, etc…

De entre todas las cuestiones que podáis encontrar hay que fijarse principalmente en que la mochila sea con espalda acolchada, sin esqueleto externo (aunque están en desuso, aún se puede encontrar algunas y son unos hierros enormes que no son nada cómodos ni ligeros), y espalda regulable mediante correas (ya que solo tendríais que comprar una mochila durante la vida campista de vuestro/a hijo/a).

Aunque este último punto sobre que sea ajustable es totalmente libre y podéis elegir a vuestro gusto entre tallas o espalda regulable.

Es muy importante también que os fijéis en que las correas de los hombros y la cintura estén bien acolchadas ya que estas son las zonas donde el peso de la mochila se distribuye, y el acolchamiento impide que rocen y duela.

Ejemplo de posible mochila vista por un lado

También tenéis que aseguraros de que tengan correas de compresión, un par unidas a las correas de los hombros de forma vertical (tienen que situarse necesariamente por encima de los hombros) y otra que se sitúa, de forma transversal, en el tercio inferior del pecho. Estas correas son importantes ya que evitan que la carga tire del cuerpo hacia atrás y unen más la mochila a la espalda, con lo que se evitan rozaduras y se distribuye mejor el peso.

Ejemplo de posible mochila vista desde el otro lado

Como detalle final, sin ser algo absolutamente necesario pero si recomendable, es fijarse en los bolsillos o compartimentos que ofrezca, de cara a que, al menos, tenga hueco para meter, o sujetar, el saco y un lugar donde poner el aislante. Esto es importante en cuanto a evitar que luego estos elementos queden “colgando” ya que molesta y desequilibra al andar.

Kimball

Scouter desde el 2010 y aquí seguimos

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